Un siglo de camiones dedicados al carbón
La memoria fotográfica de Joan
El primer camión que conduciría Boixadera, en 1961.
Como periodista dedicado a nuestro sector muchas veces he lamentado que quien tenía enfrente sólo pudiera aportarme sus valiosos recuerdos… Aunque en ocasiones uno tiene la fortuna de encontrarse frente a veteranos del transporte que también lo han sido de la cámara fotográfica. Eso nos permite revivir la historia y compartirlo gracias a personas como el catalán Joan Boixadera.
Texto: Joan Garriga Fotos: Archivo Joan Boixadera/ J.G.
Cuando hoy en día vemos las autovías y 40 toneladas que las recorren sin más dificultad que la propia que nos pone delante la economía y los precios de los portes no siempre como nos gustarían, para difícil creer que muchos vivieron una época en que los camiones eran humildes máquinas reformadas artesanalmente y las carreteras a duras penas permitían velocidades medias que superasen los 20 kilómetros por hora. Joan Boixadera es un transportista jubilado que mantiene vivos en su memoria esos recuerdos, cuando acompañaba a su padre en el camión y él mismo no era más que un crío ilusionado, pensando que algún día podría conducir su propio camión. Un siglo de camiones dedicados al carbón
“Mi padre se inició con los camiones en el servicio militar, como muchos. En aquella época lo que tenían eran viejos camiones de la guerra civil.” Después llegaría la vida de civil, en la población de Navás, en el interior de la provincia de Barcelona, en una zona que mantenía una gran actividad minera con varias explotaciones de carbón que alimentaban la central Térmica de Cercs y muchas calefacciones de toda la provincia, incluída la lejana capital, Barcelona, que distaba desde las minas del Bergadà casi 100 kilómetros de azarosa ruta.
Por aquel entonces las rutas eran peligrosas, con muchas curvas y estrechas. Los camiones de dos ejes eran lo único que había y raramente cargaban más de siete u ocho toneladas. El tren todavía competía ventajosamente con la carretera y mucha de la actividad de los transportistas se reducía a acercar las cargas de carbón a la estación del Tren en Manresa.
El puerto quedaba casi a una jornada de camino. Joan sigue hurgando en su memoria de hace más de medio siglo: “Mi padre trabajó con un antiguo camión Diamond durante muchos años. Era pequeño pero más tarde lo reformamos del todo. Sólo quedó el chasis original, se le hizo una nueva cabina de madera, como se fabricaban los autocares de la época, y se mantuvo trabajando casi hasta los años 60.
En aquellos tiempos también trabajó con un GMC 4X4 que era un suministro militar de la Segunda Guerra Mundial. Con el Diamond se transportaba carbón y con el GMC se iba a los bosques para talar árboles que servirían de puntales en las minas de carbón, como las de Saldes y Fígols.”
Testigo excepcional
En un álbum de fotos Joan nos muestra fotos de todos los vehículos con que trabajó primero su padre y luego él. Maravillados por la historia que circula ante nuestros ojos vemos a un chiquillo que era nuestro protagonista hace medio siglo: montado en la cabina de un veterano e irreconocible Diamond recién transformado con su nueva cabina, posando frente a un moderno Nazar de cabina chata y litera…
Luego vendría toda una vida dedicada al transporte, a lo largo de la cual se pondría al volante de todos los Barreiros, desde el Super Azor hasta los 4 ejes de la serie Turbo 300. Después vendrían los fugaces Dodge que darían paso a los rebautizados Renault. Entre uno de los últimos camiones almacenados en este álbum de los recuerdos un Scania Serie 3 de 40 toneladas. Un largo camino desde el veterano Diamond… Y viéndolos nos brillan los ojos como si aquellas viejas máquinas continuasen vivas.